En el panorama literario colombiano, organizado con los repliques del realismo mágico y la escritura pragmática del interior del país, géneros como el terror o la fantasía son escasos o poco conocidos, aun teniendo en cuenta que Colombia, tan fantástica como es, está impregnada desde su ancestralidad en relatos terroríficos, mitos y leyendas que hacen parte de nuestro canon popular. Cuentos como la Pata sola, el Jinete sin cabeza, el Hombre Caimán y la Llorona siguen siendo el relato de los pueblos para comentar experiencias paranormales o darle explicación a algún susto.
Alvaro Vanegas, escritor bogotano y una de las figuras más representativas del terror colombiano, bien conoce todas estas historias de pueblo y de barrio. A lo largo de su literatura explora historias con demonios, fantasmas, vampiros, hasta zombies, mezclando siempre elementos del mundo cotidiano con temáticas fantásticas reconocibles. En esta ocasión, Vanegas hace un coctel extraño pero que funciona, y su licor principal es un personaje conocido en las leyendas de Colombia, y sobre todo, del Caribe: el Mohán.
En “La Maldición de Pueblo Escondido”, libro publicado por la editorial Planeta en 2024, Vanegas habla sobre el feminicidio de formas fuertes pero fantásticas, con personajes comunes y otros irreales que se mezclan para llevarnos en un viaje que comienza “suave” pero sospechoso y que termina en un revuelo muy extraño de muchas cosas extrañas.
Después de la desaparición de dos de sus mejores amigas y la precariedad en las investigaciones para encontrarlas, Nicole viaja al pueblo del Caribe donde el hecho ha sucedido, dándonos desde el primer momento un personaje principal fuerte y decidido. A lo largo de su viaje, y a la llegada al pueblo, van apareciendo personajes cada vez más extraños, pero que mantienen la esencia de la vida rural, y que son, a la fuerza, cómplices de las cosas que ahí suceden. Alvaro Vanegas usa el misterio del pueblo y sus leyendas para mostrar cómo el silencio, el miedo y la complicidad social permiten que estas violencias se repitan. Y desde un inicio nos lo advierten: este pueblo no es un lugar común, la fantasía se comienza a revelar en cada esquina, y cuidado si les coge la noche afuera, porque todo será, no solo muy extraño, sino también muy peligroso. Entonces, todo se revela y vaya qué desenlace.
En Pueblo Escondido es peligroso ser mujer y buscar respuestas, algo que no está, lastimosamente, lejos de la realidad, pero entonces Vanegas nos muestra al causante principal: la aparente necesidad de alimentación del Mohán, quien en la “mitología” popular del Caribe “seduce” y se lleva a las mujeres a las profundidades del río. Es increíble cómo se puede ver al Mohán como una alegoría del machismo, y al pueblo como un símil del silencio y la complicidad, pero también como una víctima más, al fin y al cabo. Cada desaparición refleja una realidad que muchas veces se minimiza o se explica con excusas. Es destacable que no romantiza la violencia ni la usa solo como recurso narrativo, sino que la expone como una herida abierta que aún sigue sangrando en la sociedad; el ambiente inquietante y peligroso te hace sentir la impotencia de las mujeres dentro de un sistema que constantemente las pone en peligro. A nivel de narración, la cuestión se pone cada vez más turbia y, como lectores, no podrán despegarse de seguir la trama, de buscar respuestas y, como decimos en la costa, de “azararse”, porque lo que más tiene este libro es eso, un enganche fuerte y loco. Terminé el libro pensando en cuántas historias reales se parecen demasiado a esta ficción.
Un libro sobre el feminicidio y la complicidad que ofrece una historia con narraciones exquisitas y bien hechas del Caribe, pero que a veces pierde el rumbo por querer incluir muchas cosas en pocas páginas, los cabos sueltos y el desvío momentáneo de la trama tal vez hará que se desenfoquen un poco, pero tranquilos, al final todo encuentra un sentido más-o-menos “lógico”. Entretenido si vas sin pretensiones, recomendable leer con la mente abierta, se van a encontrar a personajes muy conocidos de la fantasía universal y local, lo que logra una buena mezcla entre lo terrorífico, lo fantástico y lo tradicional, donde la realidad y la fantasía se juntan progresivamente hasta un final inesperado pero sumamente espectacular. La historia se formula chévere, aunque luego salga con un poco de vainas bastantes raras de la nada, pero fluye tan bien que lo podrás leer en una sentada. Realista y fantasioso al tiempo, un libro que cualquiera puede leer.
Al final quedarán como «¿Qué carajos acabo de leer?” pero con un mensaje importante que no los dejará indiferentes. Disfrútenlo.

