Portada de la editorial Hard Case Crime.


Probablemente no será del agrado de sus viejos lectores, pero seguramente sí conquistará a los nuevos, porque a King lo están leyendo más ahora que hace diez años. Lo están leyendo con el mismo asombro como cuando los jóvenes lo descubrieron hace treinta o cuarenta años. Solo que este King sabe que, para lograrlo, no puede ser el mismo de hace décadas.

Los que lo leen justo ahora, los que están haciendo eco de su obra en la red y entre comunidades, son lectores de una nueva generación que hace diez o doce años probablemente leían apenas su primer libro completo, y han sabido cautivarse con el autor de Maine porque este ha sabido también hablarles de lo que les interesa y entienden. Y en eso sigue demostrando su capacidad como autor. En Después logra meterse con éxito en los zapatos de un personaje que está ya muy lejano de su persona. Jamie Conklin, el protagonista, narra como adulto joven los recuerdos de su propia infancia; ambas edades del protagonista son contextos totalmente ajenos para King, y también para muchos de sus lectores tradicionales; no obstante, King entiende el presente a la perfección y logra adoptar la voz de esta nueva generación que lo está leyendo por primera vez. La novela, como es usual con sus demás libros, está plagada de referencias de la cultura popular actual, y uno descubre que como lectores nos hemos quedado en el pasado. La música, las películas y las series que desfilan por el libro a veces parecen de otras tierras, pero en realidad son el pan diario de los nuevos consumidores, y King lo entiende a la perfección.

Ni el género del terror, ni Stephen King ni sus colegas volverán a pisar los viejos terrenos del horror ochentero o noventero. Sería un error. Ese terror ya no es el terror actual, no representa los miedos del presente, como sí lo está haciendo el thriller y lo criminal. Por ese lado deberán reconfigurarse los nuevos espectros dentro del trillado mundo del bestseller gringo. Stephen King fue de los últimos de su gremio en decidir dar ese paso obligatorio, pero lo dio, y lo dio con sabiduría, porque la nueva generación lo está leyendo y venerando como cuando le transformó la vida y los miedos a una generación que antes fue nueva pero ahora ha sentado cabeza y ha elegido permanecer para siempre en su zona de confort, como les sucede a todos cuando los años tocan a la puerta. Algo les está diciendo. Si queremos disfrutar de él, probablemente no entendamos ese mensaje, pero sí podremos comprenderlo haciendo un poquito de esfuerzo.

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(Cali, 1992). Reside en Bogotá hace 17 años. Profesional en Estudios Literarios y tecnólogo en escritura para medios audiovisuales. Director del sello editorial La Plena Noche. Hijo de la televisión enlatada, salsero hasta la médula, coleccionista de libros de terror y defensor de la cultura pop.

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