28 livro cronopios

Por: Víctor Dormen

En un librito de Cortázar publicado en 1962 se reúnen, entre otras historias, las de una familia cuyos miembros tienen ocupaciones raras. En esa misma publicación Cortázar dio a conocer a sus cronopios, a sus famas y a sus esperanzas. Se sabe que las famas bailan tregua y bailan cátala (ve tú a saber);  y que las esperanzas están asistidas siempre de sendos peces de flauta. De los cronopios el autor ha dicho que su nacimiento ocurrió en París, en el teatro de Los Campos Elíseos; que la inspiración lo abrazó de repente y epifánica, mientras asistía a un homenaje hecho a Stravinsky en 1952. De Historia de cronopios y famas yo recuerdo, siempre con una gratitud especial, el breve relato llamado Pérdida y recuperación del pelo. El narrador, presto a contrarrestar la actitud pragmática ante el mundo, inventa un escenario donde él y su familia se dan a la tarea de buscar una hebra de cabello caída en el hueco del lavamanos. Dicha hebra previamente había sido anudada por la mitad para efectos de ser distinguida de otros posibles cabellos. La tarea de recuperar la hebra habría de terminar al destapar la cañería del apartamento y la del edificio, hasta incluso bajar a las tuberías públicas merced a la ya inaudita búsqueda. Al final se prefiere una hipótesis alegre: la absurda pesquisase evitó gracias a un buen azar que permitió al cabello agarrarse en la entrada del lavado. A lo mejor es cierto que más valdría proponer estos ejercicios de imaginación en la primera infancia en lugar de imponer a los niñitos conocimientos útiles para el desarrollo.

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