La primera parte de esta serie de entregas sobre Tiburón la pueden leer AQUÍ


Apreciados lectores y lectoras debo decir que espero que no haya muchos que aún no conozcan el motivo musical más famoso del cine de Hollywood, asimismo, espero que lo relatado en este apartado los convenza de su vitalidad, simpleza técnica y su gigantesco poder sugestivo como tema principal, así como banda sonora en general. Y es que hasta el mismo Spielberg aseguró que la música de John Williams y su ostinato macabro, era el alma de la propia película. Haciendo un breve paréntesis, dentro de mi colección de bandas sonoras en vinilo tengo 2 ediciones de Jaws, la primera la conseguí hace muchos años atrás gracias a la tía de un amigo que vive en USA, yo le envié un enlace de una publicación en eBay y ella la compró y me la trajo, es una reedición de 1980, por el sello MCA, es igualita a la original, viene la funda con la archifamosa portada de Roger Kastel, mientras que en la contraportada, aparece la imagen central de una mandíbula de tiburón con 3 fotografías colocadas para simular que están dentro de la boca del animal, a la izquierda superior, aparece un fotograma de la histeria en la playa el 4 de julio, justo al lado derecho, aparece otro fotograma con la cara de dolor de Chrissie, la primera víctima que Bruce se echó al buche. Abajo, simplemente se muestra un tiburón que no es Bruce, por cierto, con sus fauces abiertas de par en par. La otra copia que tengo es una versión venezolana editada originalmente en 1975, en la frontal hay un pequeño titulo con la palabra TIBURÓN en español y en mayúsculas. En el revés de la funda, los títulos vienen traducidos al español y curiosamente, el cartón de la edición venezolana es más pequeño que la otra reedición americana de 1980.

Ya que he tocado el tema de la portada de tiburón, voy a aprovechar para resaltar que este icónico poster es otro de los elementos más conocidos de Jaws, tanto que al igual que la música, hace ya parte de nuestro imaginario colectivo y cultural. La famosa imagen con la boca gigante del tiburón y la bañista, fue encargada por Oscar Dystel de la editorial Bantam. Kastel entregó un boceto y recibió el okey, con 2 especificaciones: Uno. el tiburón debía ser muy grande, Dos. debía parecer real. Roger Kastel, cogió su cámara y se fue al museo de historia nacional de Nueva York para documentarse y fotografiar algunas muestras que le sirvieran como base. Por su parte, el otro elemento llamativo de la obra, es la rubia, esbelta y nudista nadadora que de forma inocente nada en la superficie de aquel espumoso y peligroso azul turquesa, se trata originalmente de la modelo Allison Maher, a quien Kastel fotografió subida sobre 2 taburetes, mientras posaba como si estuviera nadando.

Cabe resaltar que este sería el primer trabajo de esta modelo, por el que recibió 35 dólares como pago. Aunque nunca se le dio el crédito y más bien para ser una imagen tan icónica, Maher todavía pasa desapercibida, pues mucha gente tiende a pensar que se trata de Chrissie Watkins, la primera víctima del tiburón, interpretada por la actriz Susan Backlinie. Pero no, quienes conocieron a la verdadera Allison Maher, en ese entonces, pueden dar fe, que en realidad es ella la rubia del legendario poster. Curiosamente, la pintura original, pintada en óleo sobre masonita, fue robada durante los 70. La última vez que el autor la vio, estaba colgada en una pared de la Sociedad de Ilustradores de Nueva York, más adelante, cuando la pintura original fue enviada a Hollywood, por motivo de promoción de la película, jamás regresó. Muchos creen que hoy por hoy debe reposar en la colección clandestina de arte robado de algún magnate de Hollywood.

Volviendo a la música, es importante señalar que Spielberg ya había trabajado con Williams, en su ópera prima Sugarland Express (1974), lo que facilitó las cosas en el momento creativo entre el compositor y director. La primera vez que Williams ejecutó en el piano, con sus dos dedos índices, el motivo principal de tiburón, Spielberg creyó que se trataba de una broma, debido a la simpleza del patrón musical de solo 2 notas, ejecutado de forma melódica con intervalos de segunda. Pero está claro que a veces menos es más y en este caso, la simpleza de este leitmotiv acrecienta la tensión casi desde el mismo primer fotograma, cuando nos enseñan un plano subjetivo, que nos sugiere la mirada extradiegética del mismísimo tiburón.

La música de John Williams juega un rol principal en el filme; pues es el mejor cómplice del montaje. Sobre todo por el acondicionamiento logrado sobre el espectador. Por ejemplo, cada vez que suena el famoso motivo musical, ejecutado por los contrabajos, en un registro profundo, que emula ese mismo terror que se esconde allá abajo, se nos revela que aunque está fuera de campo, el tiburón está nadando cerca. Igualmente, en la escena del cuatro de julio, cuando unos niños gastan una broma jugando con una aleta dorsal falsa, en dicha secuencia no aparece el famoso motivo musical, pero inmediatamente después, otra chica ve una aleta dorsal que entra por la laguna, justo donde el hijo de Brody navega con sus amigos, en ese mismo momento, el recurrente tema principal empieza a sonar y todos sabemos que esta vez no es un índice falso, Bruce el tiburón, de verdad está ahí.



Pero la música de Tiburón es mucho más que su excelente tema principal, que además se extiende a lo largo y ancho de todo el score, apareciendo, desapareciendo y reapareciendo, mientras se mueve por  distintos registros y con la utilización de dinámicas como crescendos, fortísimos y sonoridades percusivas, que logran poner un tinte agudo, disonante y dramático. Precisamente, el empleo magistral y recurrente de un leitmotiv o motivo musical, por parte de John Williams, es lo que lo puso a la cabeza del resurgimiento del  neosinfonismo en la música de cine durante la década de los 70. Recordemos que el uso de un motivo musical, es uno de los recursos compositivos más generales dentro de la música clásica.  Este, bien aplicado en el cine, puede resultar bastante práctico para la presentación de personajes, situaciones o simplemente, para la exaltación de algo simple en grandioso. Palabras más, palabras menos, el estilo de Williams marcó un regreso a esas partituras de los años 40 y 50, dotadas de composiciones y orquestaciones clásicas, dejadas de lado u opacadas por nuevos estilos y sonoridades, durante los años 60, como el mismo rock, el pop, o música más experimental al estilo de un Giorgio Moroder o un Vangelis.

Dos años más tarde John Williams se acabaría de consagrar, con la música de la Guerra de las Galaxias, creando futuros himnos como la marcha imperial. Dentro de las otros temas del score de tiburón que vale la pena citar, me quedo con Sea Attack Number One, un tipo de fuga en donde el leitmotiv principal se intercala, mientras Williams utiliza instrumentos clásicos como el arpa, pero los despoja de su liricidad habitual y los coloca a emitir disonancias y sonoridades más metálicas y estridentes. Esto mismo puede escucharse en el tercer corte de la cara 2: Night Search empleado en la película para la aterradora escena en la que encuentran la cabeza de Ben Gardner, el arpa utiliza unos rápidos efectos de glissando, para generar un movimiento angustiante, también, la incursión de instrumentos metálicos de percusión, me recuerdan a pasajes como la “Consagración de la Primavera” de Stravinski o la misma partitura de Bernard Herrmann en Psicosis.

De todas estas, considero que las canciones de la cara dos, como The Underwater Siege o Hand to Hand Combat, podrían hacer parte de una mini suite macabra y desesperante. Después de todo, el score de Jaws resulta equilibrado en sonoridades y emociones, pues se intercalan temas caóticos con temas afables, como por ejemplo Promenade, titulado jocosamente como (Tourist on the menu) -turistas en el menú- la cual es utilizada durante la escena del 4 de julio. Para terminar, me gustaría mencionar que la música de Tiburón, arrasó en la temporada de premios, John Williams se llevó bajo el brazo un BAFTA, un Globo de Oro y finalmente un OSCAR, como mejor banda sonora. Adicionalmente, Jaws también sumó otros 2 OSCAR, por mejor sonido y mejor edición; incluso, se llevó una nominación a mejor película, la que perdió frente a la delirante: Alguien Voló sobre el nido del cucú (1975) de Miloš Forman.

Vamos a necesitar un barco más grande

Finalmente, quisiera aprovechar para hacer algunas menciones, y señalar datos interesantes, que nos darán luces de porqué no solo Tiburón es una obra de arte, sino que, además, revolucionó el cine en varios aspectos. Una de las principales razones, es que cuando se habla de Tiburón, se habla del primer Blockbuster en toda la historia del cine. Blockbuster, entendiéndose como un éxito no solo en taquilla, sino en merchandising. Igualmente, Tiburón, volvió tendencia el estreno de grandes producciones durante la temporada de verano en Estados Unidos, dejando de lado los tradicionales estrenos cerca a los OSCARS o a la temporada de Navidad. También, estableció la regla de secuela, en caso de que la primera entrega fuera un éxito. En términos mercantiles, Jaws fue la primera película en producir innumerable cantidad de objetos y souvenirs, desde juguetes para niños, hasta camisetas, vinilos, posters, ustedes nada más imagínenlo y de seguro había uno de esos, con la famosa portada de Roger Kastel impresa. Spielberg popularizó el uso del storyboard en Tiburón, tenía planificado cada plano en forma de un comic gigante, incluso, George Lucas le dijo, que si lograba poner en la película, la mitad de lo que tenía en esos pequeños comics, sería un gran éxito. Jaws no solo popularizó las películas de tiburones, sino que creó todo un completo subgénero, con un filón de películas dispuestas a calcarla fotograma por fotograma.

Del mismo modo, Tiburón es tan universal como su frase más famosa “You’re Gonna Need a Bigger Boat” (Vamos a necesitar un barco más grande) que el jefe Brody utiliza cuando de repente Bruce asoma su gigante hocico y le da una mirada con sus ojos negros. Dicha frase, caló en la memoria colectiva y se utiliza en situaciones irresolubles, de esas que la vida nos tira en la corriente que navega nuestra vida. Finalmente, en el plano conceptual o interpretativo, Jaws no es solo una película de suspenso y aventura, dentro de sus filamentos se esconde una directa crítica al poder político, y a los amarillistas medios de comunicación que están a la expectativa de que un ataque suceda en tiempo real, para succionar la tinta roja, con la que imprimirán sus tabloides. Hoy por hoy el argumento de Jaws está más presente que nunca, la pandemia del Covid 19 nos recuerda como los intereses del mercado son más importantes que la misma gente. En Tiburón, el alcalde Larry Vaughn se niega a cerrar las playas, sabiendo que hay una inminente amenaza en el agua, mientras que hoy por hoy, en tiempos de Covid, los mandatarios se niegan a cerrar comercios, aeropuertos u otras actividades económicas, porque son más importantes que la vida misma. Ahora, sobre Jaws parece se ha escrito y reflexionado tanto en los últimos cuarenta años que tenemos algunas lecturas incluso sexuales, que se meten con la forma fálica del tiburón de la portada, haciendo un parangón con una vagina dentada. Mejor dicho, se puede encontrar de todo un poco.

Ahora sí, para cerrar, me gustaría dejarlos, con otro interesante cometario que el autor español Ángel Sala, hace en su genial obra “Tiburón: ¡Vas a necesitar un barco más grande! El filme que cambió todo”, sobre el eventual significado del gran blockbuster, leamos:

Si hay algún mensaje moral en Tiburón, queda marcado por el juego de los 3 personajes principales. La tecnología y el poder económico de Hooper deben salvarse. Son la representación de una clase social nueva y poderosa, liberal en lo político, pero orgullosa en lo material. Que rompe con los viejos esquemas representados por Quint.

En otras palabras, el saber tecnológico (Hooper), se alía con la clase trabajadora (Brody) para desgarrar las taras impuestas por la habladuría de una parte del conocimiento popular (Quint), este saber tecnológico arregla la negligencia del corruptible sistema político (Alcalde Vaughn). Justo como sucedió en esos tiempos en  la tambaleante realidad política americana con el escándalo de Watergate, la destitución de Nixon o la misma guerra de Vietnam, que desangró económica, moral y . En fin, no se puede negar que son interesantes estos subtextos, los que se camuflan bajo el entramado de la historia de un tiburón mecánico de casi nueve metros, aunque esta película se sostiene sola y jamás necesitará de estas interpretaciones, porque tiburón es per se una película de culto; un culto que parece aumentar año tras año entre el público, viejo y nuevo, las mandíbulas jamás se detienen, se siguen abriendo y cerrando, aún hoy después de cuatro décadas, hace poco, el boom de que la franquicia Jaws tendría un reboot apadrinado por el mismo Spielberg se hizo humo cuando el septuagenario declaró: “Nunca volvería a hacer ninguna de mis películas, especialmente ‘Tiburón”.


¡Espera próximamente la tercera parte de esta entrega!

Puedes ver Tiburón en Prime video