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JAURÍA O EL SUEÑO DE LOS VALIENTES

Por El Señor Underground

Hacer fanzines en una ciudad que ve una amenaza en toda manifestación fuera de “lo normal”, es un acto de valentía. No todo el mundo está dispuesto a sacar el tiempo para emprender una aventura en la que la palabra le dé oportunidad a los que muchas veces no tienen voz, aunque se diga a viva voz que se trabaja por y para ellos. Crear dinámicas en las que participen los estudiantes, es abrir una puerta por la que cruzarán seres en formación, en busca de una identidad que siempre estará marcada por la sensibilidad y por lo humano.

Hernán Grey Zapateiro es un docente que se la ha jugado toda y desde el 2018, confiando en sus estudiantes y viendo el vacío que casi siempre ha existido en los planes lectores de las instituciones en la que ha trabajado, creó un proyecto en el que todo el que tuviera algo contar desde la ficción, tenía un espacio entre sus páginas para ir dándose a conocer. Este proyecto estaba fuertemente influenciado por una de las manifestaciones artísticas con más acogida en las últimas décadas: el fanzine, que se caracteriza por ser una publicación independiente que se hace con pocos recursos y circula de mano en mano, mostrando una temática casi siempre relacionada con el arte, la literatura, la historieta y la política (se puede hacer fanzines sobre lo que sea, incluso, sobre nada).

 Grey es un escritor disciplinado con una formación en filosofía. Su narrativa y su imaginación se ha ganado un puesto en la memoria de sus lectores, los cuales no pueden quedar indiferentes al poder de sus relatos, en los que la inocencia, lo fantástico, la crudeza, la desilusión y el absurdo, nos propinan un puñetazo que nos hace desconfiar de nuestra posición en el universo. Esta naturaleza en su forma de escribir y por lo tanto de existir, lo llevó a la necesidad de compartir con otros (sus estudiantes y otros docentes), un espacio en el que esos cuadernos de bachiller (diarios, grafitis, sueños, cartas y confesiones) se pudieran mostrar como una pieza de la que sus participantes se sintieran orgullosos.

Y no es para menos, el fanzine que tengo en mis manos es la recopilación de las cuatro ediciones que circularon en dos años de carreras, dolores de cabeza y la plena satisfacción de eso que se hace con el corazón y con las uñas. El fanzine literario Jauría, sería el sueño de todo plan lector de una institución, porque el contenido que ahí se muestra es producto de una preparación previa de lecturas, escrituras y reescrituras de ideas y emociones. Para escribir hay que leer y para leer en la etapa en la que se encuentran esos jóvenes, se necesita un guía, un cómplice que esté dispuesto a arriesgarse más allá de los preceptos de la educación convencional. Hernán Grey es por antonomasia el docente comprometido no solo con enseñar conceptos, sino que hace que aquellos que están a su cargo, desarrollen un pensamiento crítico del contexto en el que se encuentran.

En un mundo cada vez más comprometido con la libertad, pero a la vez más afectado por las superficies y las cadenas ideológicas, leer y escribir son actos contundentes de rebeldía y transformación. Es maravilloso recorrer las páginas del fanzine Jauría y encontrar las voces de chicos y chicas con preocupaciones literarias de una gran intensidad y con una apropiación del lenguaje, que me atrevo a decir que, si son disciplinados, se convertirán en verdaderos maestros de la palabra, en autores que reflexionarán, cuestionarán y harán grandes aportes a la sociedad.

Ver aquí los nombres de: María Gastelbondo Vargas, Yuliana Andrea Suárez Olaya, Dorys Judith Árgel Patrón, Natalia Ceballos Arévalo, Danna Paola Martínez, Caleb David Castellón, Said Castro Ortiz, Manuel Molina López, Jaime Mestra Segura, Juan C. Arnedo Martínez, Andrea Alcalá Valle, Gustavo José Gil Algarin, Nathalie Castilla Correa, María Morelo Ospino, Giovanna Morales Triviño, Valeria Rosario Terraza, Ángeles Corcho Herrera, Rosa Hernández Hernández, Erika Lemaitre Contreras, María José Vargas Abuabara, Valentina Mattos Tovar, Kate Guzmán Guerrero, Juan José Valencia, Darcy Castaño Bustamante, Alix Torres Del Castillo, Juan Pablo Segura Meza, Delany Barón Hernández, Valentina Olascoaga Luna, Nicole Espinel Blanco, Valentina Mattos Tovar, Juan Esteban Quintana, Samuel D. Dueñas Martelo, Diego Castañeda Correa, David Rodríguez Pérez, Tatiana Marín Hernández, Julián Vargas Mira, Joan Caraballo López, Erika Lemaitre Contreras; solo significa que en las condiciones adecuadas, todos son creadores y pieza fundamental de la construcción de lo que es la vida y el mundo (ni la más mínima coma sobra en el corazón del caos).

 Debo agregar que este fanzine se hizo con el esfuerzo y el sudor del docente y sus estudiantes. He estado atento de esta publicación desde sus orígenes y deja mucho que desear una institución que no apoya en su totalidad un proyecto tan maravilloso como este, en el que se les da visibilidad a los posibles escritores del mañana (no gastaré tinta mencionando el colegio porque no vale la pena).

En los años que llevo haciendo fanzines, puedo decir que esta es una de las propuestas más desinteresadas y hermosas que he visto realizar a un docente. Felicito a Hernán, a sus estudiantes y a la profesora Elina Uribe (un gran pilar de este proyecto), por esa gran aventura literaria, que ya dejó una marca en la historia de la educación en Yellow Hell City.

Concluyo dando las gracias por permitir que la Comunidad Patafísica “Los cantos de Maldoror”, publicara en el fanzine algunos de sus textos. Es una forma de inmortalizar otra aventura literaria de la que se ha hablado muy poco en la ciudad. Un verdadero placer encontrarnos entre sus páginas.

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1 Comment

  1. INazir dice:

    Lo rigido de la educación, esta ligado a los microcurriculos, los formatos y las planillas que se deben diligenciar; así mismo esta el hecho de que quienes ostentan los cargos dentro del sistema educativo a veces no tienen nada que ver con el sentir educativo, pero el últimas el que tiene mayor ingerencia en este proceso es el docente y cuando lo asume con gallardía y se lanza esperanzado de hacer un cambio, los estudiantes mayoritariamente responden y se apropian de su proceso.

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