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“Una resistencia política para defender lo que nos corresponde”. Entrevista a Alí Majul.

Por Pablo Muñoz Rojo.

Cartagena es una ciudad marcada por todo tipo de fronteras. La primera fue construida en tiempos de la colonia con la muralla histórica hecha por el trabajo de personas esclavizadas. Desde entonces, las fronteras han ido dejando de ser físicas para adoptar nuevas formas que se basan en la separación económica, racial y de género que tiene que ver con todas las estructuras de poder que fueron impuestas desde el orden del hombre-blanco-heterosexual colonial. Hablamos de una ciudad que es visitada por miles de turistas al año debido su belleza colonial, pero lo cierto es que esa herencia colonial, su génesis, no se reduce simplemente a su arquitectura. Sobre ello hablaremos con el artista performático Alí Majul.

***

Pablo Muñoz Rojo. ¿Quién es Alí?

 Soy Alí Majul, artista decolonial. Me sitúo como  una marica afrocaribeña, periférica, callejera, perra afectiva  y por construir y deconstruir discursos.  También me enuncio como Hablador de mondá. Me gusta performatear el género, abolir la idea binarista hombre –mujer. Como muchxs, pienso que la heterosexualidad es un régimen político que hay que acabar, que debemos incendiar.

No me considero activista porque soy la persona más incomprendida pero que a su vez está con miles de mierda en la cabeza. Cambio discursos a mi acomodo, los cambio porque pasan por la carne y por mi cuerpo, lo que no pasa por mi cuerpo, no existe. No sé si estoy llamado hacer esa corrección política, pero en mí siempre estará tramitar la resistencia, el cuidado, lo que incomoda. En mí la rabia es necesaria.

 

P.M.R. ¿Con qué te identificas?

Yo no necesito identificarme. Identificarme es caer en una lógica muy blanqueada y es lo que nos enseña siempre la gente blanca; es una cárcel. Una extensión carcelera del cuerpo, de los cuerpos, de los cuerpos que salimos del régimen de la heterosexualidad, de los cuerpos subalternizados, de los cuerpos que no se suscriben  a los privilegios blancos.  A la vez eso me parece una idea muy colonial que se esté necesitando siempre llamarse a identificarse.

Lo que propongo es radicalizar el amor, reclamar y defender la vida de nuestrxs compañerxs. Sé que el capitalismo produce una noción de muerte;  y eso recae en cuerpos racializados. Para mí, todas las vidas sí importan y eso hay que gritarlo. Defender lo popular y lo periférico es un llamado político que siempre debe estar en mi vida. Es asqueroso esta masculinidad que habita mi cuerpo, tengo muchos comportamientos machistas,  y eso me taxonomiza  en una peligrosidad y en esa política de criminalidad que es ser hombre.

Entonces reconociendo mis privilegios y reconociendo que todo tiene un proceso político de reaprendizaje y de reconocimiento; es ahí donde quiero accionar.

 

P.M.R. ¿Cuál dirías que son tus identidades?

Amo lo que dice Judith  Butler de las identidades; para mí es una una torpeza  la palabra identidad, es cultivar la muerte. Siento que va en camino de la heterosexualidad y  de todos los entramados que salen de allí. Es como una tecnología de poder que abarca la obligatoriedad en el deseo de matricularse.

 

P.M.R. ¿En qué consiste tu trabajo?

Mi trabajo comienza en Cartagena hace 7 años con un colectivo comunitario que se llama Contextos y es lograr reabordar ciertos espacios de la periferia caribeña. Siento que también estamos subyugados a una idea muy blanqueada del norte global y ese norte global genera unas distopías que están transversalizadas en estados biopolíticos y necropolíticos de centro-periferia. Esa idea blanca heterosexualizada de un centro, de existir un centro siempre. Reivindicamos como dice David Harvey “el derecho a la ciudad”. El derecho a sentir una ciudad construida individualmente, pero profundamente  de manera colectiva. Hemos adoptado nuestro lenguaje desde lo popular, porque siento que también se ha estigmatizado y también se ha problematizado. Y a parte de problematizarse, la idea de lo popular que ha sido manoseado y extractivizado por la academia, también genera discusiones en una ciudad como Cartagena; discusiones que han sido tomadas por europexs, por la cooperación internacional  y por el norte global. Debemos hacer uso del espacio público y privado de la ciudad que se nos han negado.

En esa división política y territorial que tenemos en Cartagena el colectivo hace presencia en visibilizar escenarios populares. También le tememos mucho a la academia blanca que  nos elimina, estigmatiza, y a la vez nos rechaza y valida. Pero no queremos que nadie nos valide, porque como personas afrocaribeñas debemos posibilitar nuestros propios espacios.

A partir de ahí crecen dos espacios como es la Ruta de las mujeres de la periferia y La primera escuela feminista antirracista caribeña “Mamá Tingó”. La llamamos Mamá Tingó por la defensa de la tierra, de lo popular, de escenarios que se nos han negado históricamente. Y hacemos uso de eso como lugares que posibiliten encuentros desde la política del amor. Sentimos que o nos afectamos o no se llama revolución. Hacemos un llamado desde el feminismo antirracista. No queremos que nuestros espacios sean validados por feministas blancas. Tomando como referencia lo ocurrido en  Rio Combahee y defendido por mujeres negras, queremos posibilitar encuentros, pero siento que en Cartagena esa complejidad de cómo hablamos con las compañeras, de cómo vinculamos a hombres a mujeres y ni siquiera ese binarismo hombre-mujer, sino a toda la ciudadanía, es complejo.

 

PM.R. ¿Como artista siempre has estado vinculado a ese colectivo o has tenido trabajos por tu cuenta?

He tenido trabajos por mi cuenta, pero siempre han estado posibilitados desde espacios comunitarios y antirracistas. Mi trabajo como artista comienza 4 años atrás. Soy el artista colombiano cuya obra ha narrado el genocidio político de líderes negros e indígenas sociales que han sido asesinados sistemáticamente. En mi espalda está un conteo de tatuajes de punto por punto de los líderes asesinados. Esa obra se llama Memoria y la hice con mis dos compañeras Lady Chaverra conocida como Lady la negra y la otra es Karen Padilla. Lady Chaverra es compañera de colectivo y también la directora del colectivo Contexta y todos estos procesos que he mencionado anteriormente.

También fui el artista que se cosió las orejas en las pasadas elecciones cuando estaba todo el furor, todos hombres realmente de esta cultura machista que se apodera de los espacios políticos y que también asesinan. Entonces esa obra se llama Silencio y fue en el barrio de Nelson Mandela de Cartagena.

Hice una obra hace unos meses donde me metí en una puchera con mucho hielo mientras leía cada uno de los nombres de los líderes sociales asesinados en Colombia y mientras estaba amarrado con una bandera de Colombia que casi me estaba ahorcando atada al techo.

En este momento me encuentro haciendo una obra, la primera que va a salir en el 2019, criticando este sistema opresor y de derechización. Siento que los estados de derechización están ahora con más fuerza. Son estados paramilitares como Brasil con Bolsonaro, en Argentina o en Colombia con Duque. Son Estados necropolíticos, como dice Achille Mbembe, que asesinan constantemente. Es un proceso de circulación de muerte que se ha potencializado en su máxima expresión. Es un Estado guerrerista también posibilitado por hombres blancos y heterosexuales en su mayoría.

 

P.M.R. Muchos dicen que el orden colonial terminó hace tiempo, ¿Qué opinas al respecto?

No, el orden colonial y el plan de modernidad hoy en día está con más fuerza. Que asesinen a nuestros herrmanxs negrxs,  que asesinen a personas en espacios subalternizados no es una casualidad; es una continuidad de lo blanco global. Seguiremos defendiendo nuestros espacios. Por eso los defendemos con sangre, con toda nuestra fuerza, toda nuestra resistencia y con todo el amor. Aquí nuestra lucha también es por los afectos, por los abrazos y la diferencia.

 

P.M.. ¿Qué implicaciones crees que tiene ese orden colonial en una ciudad como Cartagena?

Ese orden colonial todavía está trasnversalizado. Profesores europeos dando clase mientras que se les niega la posibilidad a personas de aquí, de la misma región del Caribe que sabe cómo es el cuento, cómo es el visaje con el Caribe ,y se les da posibilidades a europexs , cachaxs  y gringxs. Ese es un poder que se les ha otorgado y siento que todo el mundo, bueno me retracto con lo de todo el mundo, pero que se sigue romantizando en la ciudad con todos sus embates coloniales.

Seguimos viendo que el proceso colonial fragmenta la ciudad cuando se sigue blanqueando y se siguen construyendo espacios legitimados solamente por las personas que vienen de afuera. Y esos son espacios que han sido muy complejos. Necesitamos que sean definidos por nosotrxs. Esa idea colonial nos ha hecho pensar que lo legítimo y lo aceptable es lo que ellos y ellas dicen. Es la idea eurocéntrica debe repensarse. Si no reconocen sus privilegios, si no reconocen una posición antirracista y si nos siguen silenciando creo que no son partícipes de nuestras luchas. El orden colonial se sigue viendo, se sigue apreciando en la academia, en los espacios culturares…está palpable.

 

P.M.R. ¿Cartagena es una ciudad racista?

Mucho. Sus geografías son racializadas, el espacio público es racializado, el trabajo es racializado. La academia cartagenera es racista. La forma en la que se concibe el sentido político de ciudadanía es racista. Los procesos que se ejecutan a través de ONGs, cooperación internacional son racista.

 

P.M.R. Vamos a hacer un ejercicio de síntesis. Voy a darte una serie de conceptos y quiero que me digas muy brevemente lo que te venga a la cabeza con cada uno de ellos.

  • Blanquitud: Una mierda. Heterosexualidad, misoginia, privilegio.
  • Racializado: Prefiero no mencionar nada.
  • Afrodescendiente: Tampoco me gustaría decir lo que pienso. Tengo un concepto político de afrodescendencia pero prefiero no contestar.
  • Lgtbi: Una mierda ejercida por el capitalismo que también busca generar identidad y taxonomías políticas, sociales, culturales, económicas. Esa categoría LGTBI es hecha por hombres donde se invisibilizan cuerpos feminizados, cuerpos de mujeres trans y mujeres lesbianas. De hecho es una invisibilización constante sobre otros cuerpos, otros sentires y de sentir otros placeres.
  • Violencia: Muerte.
  • Colonialidad: Muerte.
  • Privilegio: Blanquitud.
  • Cartagena: Racismo, colonialidad.
  • España: Una mierda que produce muerte a personas inmigrantes.
  • Turismo: Explotación, criminalidad, blanquitud.
  • Resistencia: Fuerza.
  • Arte: Amor.
  • Otredad: Amor.
  • Frontera: Una mierda. Sistema carcelario. Borderline
  • América latina: Resistencia.
  • Abya Yala: Fuerza, resistencia.
  • Caribe: El caribe es todo. El caribe es la mondá.

 

P.M.R. Para terminar, ¿Qué viene a partir de ahora?

Cuidarnos entre todos y todas. ¡Que nos están matando! Entonces cuidarse con la mayor fuerza y seguir trabajando. Pero con mucho miedo. Siento que el miedo siempre está latente pero hay una razón para pararse de frente y pararse con rabia. Una resistencia política para defender lo que nos corresponda.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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