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REPUGNALIA: ESBOZOS APOCALÍPTICOS DE LO COTIDIANO-INCONEXO

foto portada

A Naoko Marcapasos,
mi demente favorita de los malos-viejos-tiempos

I

Una mosca sobre el excremento
Una mosca en mi corazón
Ahí están las palenqueras con sus palanganas llenas de metralletas
Los gamines van en guayaberas hablando de  Rimbaud

II

Soy un francotirador en la Torre del Reloj
Quiero matar al expresidente
Soy un perro muerto en la calle
Tú no lo sabes, Pero hay un enano encerrado en el ascensor
Es el mesías de las escaleras eléctricas
Lleva tres huevos de maría mulata en el bolsillo del pantalón

III

Estas páginas no tienen valor estético
-Significa que he claudicado antes de nacer-
Escribo publicidad para el fin del mundo

IV

Hipócrita
Con mi traje de superhéroe
Estoy en Bazurto
Estoy en el ojo del huracán
Es el entierro de un pandillero
La muerte no es un criminal
Antihéroe…
Soy el villano que te besa con los labios sucios de nicotina

V

Los testigos de Jehová regalan droga apocalíptica de puerta en puerta
Los mormones  son espías de la CIA
Los 666 me persiguen entre humanismos  siniestros
Los adventistas venden carne de cerdo y café celestial
Los católicos y sus hostias alucinógenas y sus santos pedófilos
-El Anticristo es un niño skater en el muelle de los Pegasos-

VI

Repugnalia: la ciudad putrefacta en mi corazón
Qué sabes tú de mis basureros existenciales
Mi cabeza es una alcantarilla de aguas negras
Donde flotan mis neuronas como hermosos mojones
Ahí habita la verdadera fauna underground

VII

Tengo miedo a la lepra que se esconde en los orinales
La cárcel de mujeres en San Diego es una paradoja de la crueldad
De noche en la playa con los huevos secos después de  masturbarme
Una paja por el culo lejano y resplandeciente de las estrellas
No niego ser un hijo de Onán
Soy el gran masturbador

VIII

Ella se fue con un músico
Antes de eso quizás yo le rompí el corazón
-No lo recuerdo-
Ella se fue…
Me gusta pensar en el mundo mientras muelo carne con cebolla y pimentón

IX

Divagando en la librería
Todos los libros del mundo
Solo un billete
Un sentimiento de culpa del tamaño de un elefante
Ediciones bilingües de lujo
¡Mejor salgo de aquí!
Afuera llueve
El mundo llora por mi tristeza de bolsillos vacíos
Yo solo puedo sonreír  ☺

X

Nadie fue inocente
En esa noche de borrachera…
Ni las botellas salieron ilesas
¿Por qué no podemos ser unos borrachos como el resto?
Tanta sensibilidad terminará secando nuestro corazón

XI




Estuve loco cuando perdí a ese amor
Caminé por las calles en el vórtice de la desesperación
Ella nunca supo que varias veces la vi llena de felicidad
¡Oigan, en serio estuve loco!
Era el amor de mi vida
¡En serio, era el puto amor de mi vida!
¿Pero, qué puedo hacer?
Ella se fue…
¡Maldición!
Nunca pude mostrarle mi último truco:
¡No pude desaparecer al conejo!
Cuando recuerdo el paroxismo en las escaleras
Las calles
Las ventanas
Y los juegos
Solo me puedo decir:
¡Todo lo que ahora es imprescindible en su vida, jamás se lo darías tú!

XII

No, no soy poeta
¡Ni por las barbas de Jattin pretendería serlo!
Yo solo quiero la gran vida del árbol
-Ese que tú, te atreviste a cortar-
Voy como un taxista borracho al cabaret de la destrucción
Voy como un taxista borracho al cabaret de la destrucción
Híbrido, como alguna vez me bauticé
-Eso sí, lector de poesía hasta la muerte-

XIII

Ella me dice: ¡Quiero correr desnuda contigo por Getsemaní!
Yo le digo: ¡Oye preciosa, desnudos no creo que sea lo mejor!
Me mira
Me sonríe
Me pregunta:
¿Hermoso, pero cuál  es el miedo?
Le respondo:
Tanta belleza es un crimen en el arrabal
Sonríe y una a una se quita las prendas de vestir
Es increíble que no sepas que estas palabras son para ti…
¡Sí, te imagino desnuda corriendo en la Trinidad solo para mí!
Si supieras que eres tú, hermosa blanquita
Te morirías de pena y no me volverías hablar
Quiero ver tu salvaje monte de venus corriendo hacia la libertad…
¡No mujercita, no pienses que eres tú!
Es la otra ella
La otra ardiente bella  que me amó en el viejo caserón
-Los amores invisibles del viejo Underground-

XIV

Música, por encima del bien  y el mal
Eres la única que consuelas mi arrastrado corazón
Deberías llamarte Esperanza, Libertad u Amor

XV

Astillas y fragmentos de mí: “Las calamitosas aventuras de un cigarrillo infinito en las manos de un escritor que ya no cree en el acto de escribir” o “La emancipación caníbal de los nuevos hipócritas felices”, dos libros de la editorial Incertidumbre  que en este instante se venden como pan caliente en mi conciencia.

XVI

“Querido Señor Underground, ya va siendo hora de que escupas el dolor que llevas dentro. No puedes pasarte toda la vida cuchareando en el plato de agria sopa juvenil que hace mucho te sirvieron en el almuerzo de una mejor vida.”.

Palabras de un lector imaginario hijo de puta que ignora que no fue en el almuerzo sino en el desayuno de una mejor vida y se cree con el derecho a tutearme.

 XVII

Una vil esperanza esa la de ir por ahí entregando hojas de vida, cuando mentalmente se pronuncia la plegaria del Feliz desempleado. Satanás me quiere ocioso y soñador para deshonrar la voluntad del creador.

XVIII

Santa Lucia me robó los ojos
Quiere enseñarme a jugar con los dedos
Si supiera que juego al ciego con tu cuerpo
Y disfruto el braille de tu entrepierna
Santa, santa Lucia…
¡Tira mis ojos a la basura!
Santa, santa Lucia…

XIX

Carnavales de nuevo en la ciudad
Espero que todos vuelvan a ser felices
Maicena, risas, pólvora y agua
Los hermosos peajes infantiles que exigen una moneda
Niños, soy un carro sin destino ¡Mójenme!
El tumulto y el desorden
Todo esto es una buena excusa para volver a refugiarme en la soledad
Carnavales…
Espero que se pudran las reinas
-Todos saben que primero me pudro yo-
Carnavales en el Infierno Amarillo
Las fiestas de la dependencia mental

XX

Cuando has engordado la gente pretende que busques un lugar oscuro y húmedo para suicidarte. El mundo quiere que actúes, pienses y escribas como un acomplejado que lleva una tabla en el pecho que dice: “Perdonadme por ser gordo”. Cuando alguien comenta “oye, estas más gordo”, solo pienso en la estupidez y la ignorancia de concebir el cuerpo con una medida estándar. Por ahí en las calles existe una hipocresía generalizada de tolerancia al sobrepeso: si vas más allá descubrirás que preferirían verte flaco y atlético. Fui gordo, soy gordo y engordaré, señoras y señores no hay nada de qué avergonzarse.

XXI

“Estas loca” te gritan en la calle. Sonríes y fumas de tu eternidad. Nadie como tú para saber de las guerras del espíritu y la confusión. Me abrazas. Me dices “Te amo, Rameus” y yo te respondo “Te amo, Naoko”. Este esbozo inconexo es para darte la bienvenida al Infierno Amarillo y decirte que a pesar de los años no hay camisa de fuerza para amarrar tu pasión. Ya no somos los niñatos de ayer, pero algo queda… espero encontrarme contigo en el rincón de siempre, donde con un cigarro y una sonrisa somos los reyes del mundo.

XXII

Salir a las calles de Yellow Hell City con un cuaderno, un libro, un cigarro, un yesquero y un lapicero. Salir a las calles con la ilusión de mirar el mundo como si fuera la primera vez. Mirar los anuncios, las ventanas y las nubes dejándose llevar. Escribir estos esbozos apocalípticos e inconexos como quien no quiere la cosa, como esas auto-confesiones que se lleva el viento. Escribir sin miedo, escribir esas noticas rápidas en el bus, en el restaurante o en el baño  y dejarlas ahí en el papel hasta que sea el momento de sacarlas a la luz. Estoy sentado en la cima de mis percepciones mirando las conexiones de lo cotidiano. Respiro y escucho esa otra ciudad que me habita, esa ciudad putrefacta que crece con cada latido de mi corazón: Repugnalia.

XXIII

Estoy aquí ahora mientras lees estas líneas, estoy a tu lado y te miro, te daré la oportunidad que te asomes a mis ojos y mires adentro la infra-realidad. Veras que no miento, veras el peso y la medida de este dolor. Comprenderás que cada hombre es dueño de una metrópolis interna que algunas veces es el infierno y otras el paraíso.

Soy el desventurado escritor anónimo que vive en Yellow Hell City
Mientras Repugnalia, la ciudad leprosa, vive en mí. Punto.

EL SEÑOR UNDERGROUND

Foto de portada de José Sierra Vega.

foto portada

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