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Entrevista a Ruby Rumié.

 

En una entrevista, con ocasión de la inauguración de su exposición “El viatge del temps” en La Nau de la Universidad de Valencia, el artista español Manuel Boix dijo que “el arte o tiene compromiso social o no es arte,  porque aunque se niegue cada obra habla de unas vivencias o de un momento concreto”. Esa idea del compromiso social del arte (y del artista),  fue el punto de partida de la cartagenera Ruby Rumié para crear el que sería el afiche oficial de la duodécima versión del Cartagena Festival Internacional de Música.

Tuvimos la oportunidad de conversar con la artista, sobre lo que ha significado la experiencia de crear el afiche del Festival, de cómo fue el proceso para elaborarlo, de su trayectoria, y también aprovechó Ruby para referirse al difícil momento social y político en el que se encuentra Cartagena: “La ciudad en estos momentos está pasando una crisis bastante compleja, no creemos en nuestras instituciones, tenemos un sentimiento  inmenso de orfandad, pero al mismo tiempo veo que los mismos cartageneros somos expertos en quejarnos y muy poco activos en proponer soluciones”.

Este año, el Festival rinde homenaje a la música de mediados de 1700 y principios de 1800, época en la cual sobresalieron grandes compositores como Joseph Haydn, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven. La artista ganadora del Premio Women Together, otorgado por la Organización de Naciones Unidas (ONU), por su trabajo artístico, antropológico y social, creyó  pertinente que el contenido del afiche escapara de la referenciación directa a la temática de esta versión del festival y por el contrario se aprovechara la oportunidad para reivindicar los aportes de destacados personajes cartageneros (en diferentes disciplinas) cuyo legado, en muchos casos, ha sido olvidado.

 

El Laberinto del Minotauro:  Nos decías que el proceso de concebir la imagen oficial de esta edición del Festival,  parte de la remembranza de un cuento de Gabriel García Márquez que se llama “Algo muy grave va a suceder en este pueblo”. Cuéntanos sobre eso.

Ruby Rumié: “Este es un cuento bastante particular en el que él habla de una señora que le dice a todos <<me parece que algo muy grave va a suceder aquí>>; al principio nadie le pone atención, y luego va minando el pensamiento de las personas, de sus familiares, vecinos, y termina el pueblo lentamente abandonado; al final la última en salir del pueblo es la señora, y dice: <<vieron, miren lo que pasó en el pueblo, y a mí que me decían que estaba loca>>. Eso en sociología se llama una profecía autocumplida. Yo que nací en Cartagena, y desde que tengo uso de razón, siempre he estado oyendo frases como: “en esta ciudad no pasa nada”, “aquí todo se lo roban”, “esta cuidad no vale la pena”, “estamos de mal en peor”; entonces, esa especie de pesimismo en el que vamos cayendo, lo vamos creyendo y nos va paralizando, la idea es pensar en cómo combatirlo”.

ELM: El tema que escogiste para el afiche, “Los 25+”, puede verse como una forma de combatir ese pesimismo. ¿Cómo surgió esta idea?

RR:“Se me ocurrió desempolvar, o por decirlo de otra manera, iluminar personajes cartageneros del siglo XX ya fallecidos, ¿por qué del siglo XX?  Porque siempre estamos en la Colonia o en la época de la Independencia, y siempre miramos hacia los héroes, personas que no los creemos de carne y hueso, y la idea es justamente creer en personas que conocimos, que son como nosotros y que marcaron una diferencia, por eso son personajes del siglo XX.

No puedo escoger una fotografía de un trabajo anterior y acomodarlo para un tema de afiche, tampoco quiero hacer un tema alemán cuando nosotros estamos viviendo estos momentos difíciles en la ciudad, es como desconocer una realidad”.

Imagen oficial del Cartagena Festival Internacional de Música . Los 25+

 

ELM: ¿En qué te basaste, o cuál fue el proceso para seleccionar a las personalidades que integran los 25+ ?

RR: De entrada reconozco que yo no tengo la capacidad ni la autoridad de decidir quiénes son esos personajes, entonces busqué un grupo de personas que por su compromiso social, por su capacidad investigativa, por sus oficios, pudieran mandarme una lista de 25 personajes que para ellos fueran sobresalientes. Así, contacté entre escritores, empresarios, historiadores, críticos, curadores, como lo son Alberto Abello Vives, está Araujo Merlano, Adolfo Meisel Roca, María Teresa Ripoll como historiadora, Alfonsina Ramírez, como curadora e historiadora de arte, Emiro Santos, literato, Roberto Burgos Cantor como escritor, Yolanda Pupo Mogollón como directora del Museo, en fin, un grupo de 10 personas para que ellos hicieran una selección de sus 25 personajes desde disciplinas como la música, las artes, los deportes, la medicina, economía, humanidades, política, que ellos seleccionaran y los que obtuvieran mayoría de votos integrarían la lista. En resumidas cuentas, para mí esta es la labor del artista, coger e iluminar eso que está delante de nosotros y no vemos, pero iluminarlo de una manera diferente, con unos ojos más limpios, con nuevos ojos, entonces el reto era como develar ese grupo de  personajes, y como al mostrarlo crear un nuevo imaginario social, un nuevo compromiso con la sociedad.  Para mí fue un ejercicio maravilloso empezar a ver las hojas de vida, porque a muchos no los conocía, por ejemplo, la historia de vida de una escritora que fue la abuela del maestro Grau, que tenía un seudónimo como escritora.

Para mi sorpresa hubo muchoscomo Adolfo Meisel, que al recibir mi correo, al día siguiente respondió y me dijo “mi preferido es éste”, es decir, la gente está al acecho de buenas noticias, de que sí tenemos gente valiosa, de todos los estratos socioeconómicos, de todas las etnias, de todos los oficios, porque yo creo que el amor con el que uno hace algo es lo que muestra que vale la pena, el sentido que uno le pone a las cosas, es eso lo que en resumidas cuentas deja un legado para las generaciones que vienen.”

ELM: En el imaginario colectivo de la ciudad, existe la percepción de que el Festival Internacional de Música es elitista, sin embargo, creemos que el hecho de que este afiche involucre a todos estos personajes locales puede generar una idea distinta en el público.  ¿Lo ves así? ¿Cómo crees tú que desde el festival lo han adoptado?

RR: Absolutamente; nosotros (ciudadanos) estamos un poco prevenidos, estoy de acuerdo contigo, en que ese es el imaginario. Yo no soy quien para hablar a nombre del festival pero si te puedo decir que el festival está abierto, que incluye y promueve la ciudad. Muchas personas, por ejemplo, los estudiantes que se enriquecen muchísimos porque hay talleres que se abren, además, en el marco del festival se hacen eventos en paralelo, como por ejemplo en Getsemaní, en María Auxiliadora.

Además para el 2018 el festival quiere unirse con este afiche y rendir un homenaje a los hijos sobresalientes de Cartagena, entre esos hay músicos, Adolfo Mejía, el Joe Arroyo, Sofronín Martínez, Etelvina Maldonado, incluso está Toño Fuentes, quien fue el de Discos Fuentes, que fue la plataforma de lanzamiento de muchos artista de la Costa y no solamente identificó sino que también promovió y estimuló la música del Caribe.

Yo pienso que es un momento en que el Festival  está queriendo rendir un homenaje y abrirse, incluso va a haber una exposición en el museo de Arte Moderno de Cartagena en enero, y va a estar abierta a todo el público, se va a poner la lista de todos los postulantes porque lamentablemente por motivos de presupuesto y espacio solo pudimos incluir 25, por eso el nombre de los 25+, porque que hay muchos más; hubo una persona que mandó una lista de 200, toda una belleza.

ELM: Esta propuesta, con esta nueva imagen, puede verse como un punto de quiebre entre lo que era el festival y lo que puede llegar a ser y significar de ahora en adelante para los cartageneros .

RR: Yo le dije esas palabras a la presidenta del Festival: no vengo a hablar de parte de nadie, vengo a hablar de mi percepción, y Cartagena tiene esta sensación, y no quiero que la tengan por lo importante que es Festival para  la ciudad.

ELM: Hay un punto de quiebre en su carrera, cuando deja de lado el hiperrealismo, y  transita a un arte si se quiere más social, más político, ¿A qué se debió esa decisión?

RR: Yo creo que siempre lo he tenido dentro; más que un punto de quiebre especifico, me influyó mucho el irme a vivir a Getsemaní y tener mi taller allí; aunque yo tenía una conciencia muy clara, el irme a poner mi taller en Getsemaní fue para mí fundamental.

ELM: ¿Cómo empezó entonces esa relación Rubi, Getsemaní y la obra, cómo decidiste irte a Getsemaní?

RR: Primero me enamoré del barrio.

ELM: Entonces la pregunta correcta sería, ¿cómo te enamoraste el barrio?

RR: En el 92, 93…  Yo compré esa casita en el Callejón Angosto en el año 92; todo el mundo por supuesto me dijo: “estás loca”, “cómo te vas a meter en ese callejón”.  Yo llego al barrio, llego con tres compromisos conmigo misma, el primero es saludar a todo el mundo así no me saludaran, el segundo no juzgar, y el tercero no prestar dinero, porque me iban a ver todo y todo el mundo iba a pensar que yo era multimillonaria, y lo curioso es que cuando yo llegué todo el mundo pensaba que yo era extranjera, y lo interesante fue cuando se fueron dando cuenta que no.

Yo creo que el mismo hecho de irme a vivir a Getsemaní en ese momento ya era una postura política. Pienso que las ciudades hoy en día están concebidas para no mezclarnos, entonces nos vamos rotulando y categorizando, eso lo único que hace es fragmentarnos; antes todos mercaban en un mismo sitio, incluso en París la gente de diversas clases vivía en un mismo edificio, tal vez no en el mismo piso pero si en el mismo edificio,  y bajaban y se veían; aquí tu puedes no ver a nadie, porque la gente vive de su casa al mercado, del mercado al gimnasio, del gimnasio al colegio del niño, o en el caso contrario de gente que nunca ha venido al centro; entonces qué pasa, que la vida se te vuelve una burbuja protectora (o fragmentaria) que divide y que nos excluye. Entonces el hecho de yo haber llegado a Getsemaní, de empezar a conocer a los vecinos, de hablar con ellos, de ver que todos somos humanos, que todos nos duelen las enfermedades, que todos tenemos problemas, fue maravilloso, porque a ellos se les fue quitando el paradigma de que una rubia que vive en Bocagrande tiene que ser una mujer petulante, que no suda el dinero que todo lo tiene regalado, que todo es perfecto, entonces en resumidas cuentas el arte es un corto circuito que hace que tu veas algo diferente, que te hace meditar reflexionar y ver con ojos diferente una situación, entonces ese fue un reto para mí, de ambos lados.

Por Katleen Marún y Ramón Medina.

Fotografías por José Sierra Vega

Agradecimientos especiales a Ma Victoria Arnedo del portal aliado www.haypez.com por gestionar y permitirnos realizar esta entrevista.

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